Hola, soy Celia Espada :)
Soy una estudiante de Pedagogía de la universidad Complutense de Madrid procedente de un pequeño pueblo de Toledo llamado La Guardia pero, actualmente, vivo en un piso de estudiantes en Madrid.
Desde pequeña siempre se me ha dado muy bien dibujar, hacer manualidades, etc. Siempre que tenía un rato libre necesitaba estar ocupada, así que decidí empezar a hacer actividades diferentes, como la música. Comencé a tocar el saxofón hace ocho años, pero, tras tres años, me di cuenta de que no me llenaba, así que, opté por el piano. Llevo cinco años tocándolo y, sinceramente, creo que es uno de los instrumentos más bonitos. Aprenderlo no es difícil si se avanza poco a poco, y su sonido es muy relajante. Al mudarme a principios de curso, tuve que dejar las clases y, por ende, mi piano ya que, no podía traérmelo. Sin embargo, cada vez que vuelvo al pueblo siempre intento sacar un rato para tocarlo.
Estudié el Bachillerato de ciencias sociales, con el fin de estudiar el Doble Grado en Criminología y Psicología para optar en un futuro a trabajar dentro del cuerpo de la Policía Nacional como psicóloga criminal o forense. Hice la EVAU ordinaria, pero no llegué a la nota de corte, así que decidí volver a repetirla, presentándome a la Extraordinaria pero de nuevo, no conseguí llegar a la nota.
Intenté entrar al Grado de Psicología pero, debido a mis optativas de sociales y contándome solo Matemáticas 0,1 me quedé un punto y medio por debajo de la nota de corte.
Al ver que mi nota no era suficiente para las carreras que me gustaban, comencé a investigar sobre las que más se parecieran y me permitieran trabajar dentro del mundo de la Policía. Encontré Pedagogía, que compartía algunas asignaturas con Psicología, por lo que comencé a investigar sobre las salidas de la carrera y lo que se hacía en ella. Nunca me había parado a pensar lo que hacía un pedagogo, es más, siempre he pensado que logopedia y pedagogía eran básicamente lo mismo, pero después entendí que no.
Al comienzo del curso no me encontraba satisfecha y no me gustaban la mayoría de las asignaturas, ya que, nunca me ha atraído el ámbito educativo. Entiendo que es una profesión muy bonita e importante para las personas que quieren dedicarse a ella, pero, personalmente, me motiva más la idea de trabajar en los cuerpos de seguridad, ofreciendo protección ciudadana y aplicando conocimientos psicológicos en la investigación de asesinos u otros perfiles criminales.
Durante la mayor parte del primer cuatrimestre estaba convencida de que en junio volvería a presentarme por tercera vez a la EVAU, esta vez con optativas de Ciencias, para intentar acceder en psicología. Pero, tras haber buscado información preguntando a diversas academias de Policía y llamar a las universidades. Llegué a la conclusión de que lo mejor será terminar Pedagogía y, después, aprovechar las convalidaciones que esta carrera me permite para cursar Psicología. Posteriormente, opositaré, como siempre he querido.
Durante este año, he experimentado muchos cambios: mudarme sola, con unos compañeros de piso que no conocía, separarme de mi familia y de mi pueblo, al cual tengo mucho cariño. Ha sido difícil asimilarlo todo de golpe. Por suerte, mi novio y mi mejor amiga también son del pueblo, y al igual que yo, viven en Madrid. Eso me ha ayudado mucho, especialmente al principio, cuando venían a visitarme para que no me sintiera tan sola.
Además, mis amigos de toda la vida, con los que crecí tanto en el pueblo como en clase, también se han mudado. Ahora cada uno está en una parte de España, así que, volver al pueblo, significa reencontrarnos y ponernos al día. Antes, los viernes eran emocionantes porque llegaba el fin de semana, pero ahora lo son aún más porque todos nos juntamos en un bar del pueblo para tomarnos una cerveza y contarnos cómo nos va.
Mis amigas de la universidad a veces me dicen: "¡¿Otra vez al pueblo?!" o "¿Cuando te quedas en Madrid para salir con nosotras?". Pero para mi, lo más importante en este momento es volver cada semana y reencontrarme con los míos unos días. Llevo pocos meses en Madrid, pero después de tantos años en mi pueblo, lo que más valoro ahora no es salir de fiesta en la ciudad un fin de semana, sino ver a mis abuelos, a mis padres, mis amigos y novio. Y, si puedo, salir de fiesta a los pueblos de alrededor, porque esas fiestas, son las que molan de verdad. Personalmente, y para finalizar, proceder de un pueblo es algo precioso, y sus tradiciones lo son aún más.
Queremos conocer tu pueblo Celia! 😋
ResponderEliminarMe encanta el piano!! Ojalá saber tocarlo. Me alegro de que cuentes con el apoyo de algunas personas importantes para ti durante esta etapa
ResponderEliminar